Una primera versión de los hechos, indicaba que un menor al parecer habÃa caido accidentalmente dentro de un pozo de PEMEX.
El niño, de nombre Mamilo Mouroña, mientras jugaba con fuego se distrajo y perdió pisada, cayendo a lo más profundo de un pozo de mantenimiento (todavÃa no se aclara si el niño daba el mantenimiento, o el pozo mantenÃa al niño).
La alarma cundió por el paÃs entero, sobre todo, entre la gente de clase acomodada (en la nómina de PEMEX).
Inmediatamente, el Heróico Cuerpo de Bomberos de Cascos Azules de San Lázaro, asà como inumerables patriotas voluntarios (incluso periodistas), salieron a una misión de rescate de alta peligrosidad, ya que no sólo estaba la vida del niño en juego, sino también la de muchos cercanos a él.
Sin embargo, las faenas de rescate no tenÃan éxito, y la tensión crecÃa a cada minuto que pasaba. Mientras, el chamaco se quemaba hasta las orejas.

Andrecito, el chamaco canijo que causó el accidente.
Fue hasta que el valeroso miembro de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos Mexicanos, el Sargento Jelipe Culebrón, quien comanda la Brigada A.A. (Abstemios Anónimos), logró rescatar al infante de una tragedia casi inminente.
A pesar de que está acostumbrado a jugarse el pellejo, el soldado Jelipe salió ileso, resultando sólo con leves raspones y con las manos sucias, dado el mugrero que habÃa dentro del pozo infernal.
Momentos después del heróico acto, se supo que fue otro niño el que hizo la travesura de moverle el tapete a Mamilito, con las consecuencias conocidas.